Del héroe político al ciudadano responsable


El discurso heroico de los políticos no sólo indica la fragilidad que existe entre la campaña electoral y el tiempo que se pase en el poder, también es muestra del mito como un lenguaje entre las sociedades actuales; es decir, es la forma de explicar el mundo, con variantes que agregan o limitan a los “héroes”. Comprender el funcionamiento gracias al “deber-ser” únicamente es un acto de magia sin concluir.

Rumbo a las elecciones hemos escuchado:

-Un discurso mesiánico, fuera del marco de la política y enlazado con la moral del ser. La promesa de que todo cambiará gracias a que un hombre es honesto, por lo tanto, todos sus seguidores son como él.

-Un discurso del político “como debe-ser”, que promete y cumple y puede que sea la única gran virtud de la campaña; se trata de un súper político en quien hay que confiar, en quien hay que depositar nuestra confianza y nuestro qué hacer; es un apocalíptico que nos sacará de la miseria la primera de tantas preguntas sería ¿Esas promesas que cumple, nos sirven de manera estructural?

-Un discurso de la “heroica” mujer que en el mundo masculino de la política viene a reivindicar el lugar de la mujer en una nación. Se quiere la madre de México, la protectora, la comprensible, la cariñosa; aquella figura materna que nos protegerá de todo problema que se presente: La Mujer del conjunto de ideas estereotipadas de este género.

¿En realidad se necesita  alguno de estos héroes a cargo de todos?

Más o menos a mediados del año pasado el poeta Javier Sicilia inició el “movimiento por la paz con justicia y dignidad” y algunos suponían la integración de Sicilia a la clase política, el nacimiento de un burócrata más; incluso, un hombre que con fines electoreros trataría de desprestigiar un partido.

Desde su llegada al Zócalo, planteó muy bien que su lucha no era personal a pesar de haberse nutrido de la muerte de su hijo, era social. El rol que adoptó fue el de exigir, como lo indica su deber cívico, ciudadano, pedir al gobierno que modificara su forma de actuar, de juzgar, de referir, de hablar. Javier Sicilia no pretendió ser nada más allá de un ciudadano con responsabilidad, sin duda líder entre un reinado de apatía y desinterés.

El gran logro se consumó este año con la ley de víctimas, con un movimiento un poco más fuerte, con un peregrinaje con conciencia y no de iluminismo. Sicilia no se pretende un héroe, un protagonista, un ser romántico; Javier es tan sólo un hombre que nos ha ayudado a encontrar el “deber-ser” del ciudadano.

¿Qué importa quien quede en la silla presidencial estos años? Lo trascendente es que quede el/la menos  o el/la peor, el ciudadano responsable es quien puede velar por los intereses de todos; es aquel que hace del héroe un mito y de su conciencia su actuar.

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Publicado en Incepcionador
One comment on “Del héroe político al ciudadano responsable
  1. liberamentes dice:

    Y eso no sería mesianismo? Pensar y confiar en la buena fé de quienes históricamente han actuado en su beneficio? y no en el tuyo? Ora si…

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